2018-2020

Proyecto SOMOS LO QUE SOMOS, PORQUE OTROS FUERON LO QUE FUERON.

La epigenética, el transgeneracional y términos cómo el inconsciente colectivo ya acuñados por Jung, definen claramente que no nacemos libres ni neutros, si no que alumbramos en este mundo con una serie de cargas, instintos e influencias que rigen el rumbo de nuestra existencia.

 

La epigenética, término acuñado por Weddington en 1939, basa sus principios en la teoría de que no existe solamente la herencia genética transmitida en el código de ADN de los progenitores, si no que es un mecanismo que regula cambios moleculares en los gametos, dejandolos “pegados” al ADN y que algunos de estos cambios se produjeron por las circunstancias ambientales que vivieron los padres, afectando directamente a la salud o la conducta de sus descendientes. Influyendo directamente sobre sus vidas. Dichos cambios o interacciones entre genes producidas en nuestros organismo, se van construyendo y/o modificando con el paso del tiempo e incluso, en algunos casos pueden ir desapareciendo.

 

Según qué estilo de vida llevemos y en función de los avatares a los que nos someta nuestro destino, se fijarán unas modificaciones epigenéticas u otras., y la epigenética será la encargada de regular el funcionamiento de todos nuestros genes para configurar así el curso de nuestra vida. De la misma manera que no podemos cambiar el significado de las palabras en un diccionario, los genes heredados por nuestros padres y los que aportemos cómo herencia a nuestros hij@s, contienen instrucciones precisas que nuestro cuerpo deberá obedecer.

 

Serían cómo pequeñas “etiquetas” químicas, que se agregan o eliminan de nuestro ADN en respuesta a los cambios en el entorno en el que vivimos. Estas etiquetas activan o desactivan los genes, posibilitando la adaptación a las condiciones del entorno sin causar un cambio más permanente en nuestros genomas. Todo esto, supone que las experiencias vividas por una persona, especialmente las traumáticas, tendrían un impacto muy real en su árbol genealógico.

Existe un número creciente de estudios que apoyan la idea de que los efectos de un trauma pueden transmitirse a las siguientes generaciones a través de la epigenética. Debemos pues entender, que las consecuencias de nuestras propias acciones y experiencias vividas, podrían afectar la vida de nuestros hijos, nietos e incluso bisnietos, incluso mucho antes de que sean concebidos.

Según la teoría del transgeneracional, el hombre existe como individuo y como miembro de una cadena generacional que cumple sin su voluntad consciente los objetivos del grupo y la especie. Existe un impulso por transmitir, un imperativo psíquico, una necesidad inconsciente vinculada a la pulsión de conservación y de continuidad de la vida psíquica. Esta pulsión de conservación, constituye el inconsciente hereditario y su objetivo es la transmisión de la genética y la cultura a los sucesores.

 

La transmisión transgeneracional estudia cómo el mundo representacional de individuos de una generación puede influir en el mundo representacional de individuos de generaciones venideras. Se estudia cómo se repiten de una generación a otra las esencias de la vida psíquica de los antepasados, los modelos de vínculos, los patrones relacionales, las patologías parentales y la formación de otras patologías que a veces solo podrán comprenderse con la reconstrucción de fragmentos de la historia del pasado del paciente a través de la transferencia. Habitualmente, estas transmisiones afectan a dos, tres o más generaciones.

 

Freud se interesó durante toda su vida por la transmisión de la vida psíquica, y fue desarrollando este concepto de “transmisión” a lo largo de su obra, concepto para el que empleó el mismo término que para el de “transferencia”. En Tótem y tabú (1912-13), trata entre otros, el mito de la horda primitiva que hace al sujeto heredero de la culpa de los ancestros, es la transmisión del tabú en la organización social. También aborda la transmisión por imitación y distingue entre imitación e identificación. Dice que hay dos vías de transmisión, por un lado la tradición y la cultura cuyo soporte es el aparato social que asegura la continuidad, y por otro, la que está constituida por esta parte orgánica de la vida psíquica de las generaciones siguientes. Podemos considerar la transmisión generacional el modo natural en que los saberes, los bagajes emocionales y los legados se traspasan a los herederos. El concepto de transmisión entre generaciones se ha ido incorporando al cuerpo teórico del psicoanálisis a partir de las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado. Fue a partir de una serie de estudios de psicoanalistas franceses y argentinos cuando la transmisión de la vida psíquica entre generaciones fue adquiriendo más entidad e importancia en la teoría y clínica psicoanalítica.

 

Por otro lado Bert Hellinger, padre de las cosntelaciones familiares, indica la gran importancia de la “ pertenencia” al sistema familiar, principio elemental para mantener el equilibrio tanto del grupo ( clan familiar, sociedad ) cómo el destino de cada uno de sus miembros. Pertenecemos a un sistema familiar que trasciende generaciones. Nuestra historia familiar está estrechamente vinculada al destino de los miembros de la familia y a su vez nos define de una u otra manera; porque formamos parte del clan y ello promueve a que nadie sea excluido. Estos vínculos sistémicos dirigen nuestras vidas y nuestros inconscientes sin que nos demos cuenta, siguiendo estas leyes; violarlas nos trae consecuencias. Cada tragedia familiar descansa sobre la trasgresión de estas leyes que nos rigen. A si mismo el sistema nos impulsa a que nadie se quede fuera ni sea olvidado.


La primera gran necesidad humana es la “ pertenencia”. Esta asegura la supervivencia del clan y por ende de la especie, es la necesidad de pertenecer y ser reconocido como parte del clan. Pertenecer nos hace sentir conectados y aceptados, con una identidad y seguridad en ello. Para asegurarnos esta “ pertenencia” seguiremos de manera inscosciente los mandatos de y para nuestro clan. Esta es una de los principales motivos por lo que nos vemos constantemente “sometidos” a vivencias y experiencias que rigen nuestra vida.

PROYECTO EN FASE DE PRODUCCIÓN DE OBRA.

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