Shöka es mi primera obra de arte textil y el punto de inflexión que redefine mi práctica artística. Surge durante un periodo de investigación en torno a las memorias transgeneracionales y el inconsciente colectivo, entendidos no como relato individual, sino como estructuras invisibles que se transmiten y condicionan la existencia a lo largo de generaciones.
En esta obra abordo esos nudos invisibles que nos vinculan a nuestra historia familiar, social y colectiva: patrones heredados que operan antes de poder ser conscientes o nombrados. Frente a esa herencia, el acto de tejer se convierte para mí en una decisión deliberada: no reproducir la repetición, sino interrumpirla simbólicamente a través del gesto y la materia.
Realicé Shöka a lo largo de nueve meses de trabajo sostenido, sin conocimiento previo de macramé, entendiendo el proceso como parte constitutiva de la obra. Cada nudo funciona como una inscripción y, al mismo tiempo, como una posibilidad de transformación. El tiempo, el cuerpo y la repetición del gesto quedan incorporados en la pieza.
El tapiz —de más de dos metros de altura y un peso aproximado de ochenta y siete kilos— está realizado en algodón, yute y tubos de plástico. Estos materiales actúan como metáfora de los canales visibles e invisibles por los que circulan memorias heredadas, tanto individuales como colectivas.
Shöka no representa una historia concreta. Representa el momento en el que la memoria heredada se hace visible y puede comenzar a transformarse. A partir de esta obra empezó a articularse un cuerpo de trabajo que continúa desarrollándose en mi práctica actual, situando esta pieza como una obra fundacional dentro de mi trayectoria.
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28.170,00 €Precio
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