Concibo la creación como un territorio de memoria, resistencia y transformación. Mi trabajo explora cómo lo invisible —silencios, heridas y vínculos heredados— puede materializarse en formas sensibles que abren espacios de resignificación simbólica y colectiva y de diálogo entre lo íntimo, lo social y lo político.
Mi práctica se desarrolla en la intersección entre arte contemporáneo, memoria e investigación simbólica. Me interesa especialmente el inconsciente colectivo formulado por Jung y las memorias transgeneracionales, kármicas y álmicas. Investigo cómo los vínculos afectivos, los silencios heredados y los patrones invisibles —tanto en lo personal como en lo social— se inscriben y reaparecen en la materia, el cuerpo y la psique. Trabajo de manera multidisciplinar, combinando arte textil, instalación, escultura y autorretrato, así como otros lenguajes visuales y procesuales cuando la investigación lo requiere. Entiendo los procesos manuales como gestos rituales y psicomágicos que transforman lo invisible en experiencia tangible. La obra, entendida como un espacio de inscripción temporal, se convierte en un canal de elaboración de lo traumático: una práctica que no solo materializa la memoria, sino que activa procesos de resignificación simbólica y colectiva.
Mi formación en Artes Aplicadas y Diseño de Interiores (Kunsthal) y en el programa de Profesionalización del Artista Emergente del NODE Center for Curatorial Studies (Berlín) se articula con estudios en museística, comisariado, arteterapia y técnicas artesanales. Esta combinación sostiene una práctica híbrida que integra producción artística, mediación cultural, dirección de proyectos y trabajo con comunidades.
Desde 2012 desarrollo proyectos que entrelazan creación, compromiso social y mediación cultural en colaboración con instituciones como el Gobierno Vasco, Gogora, Donostia Kultura, la Diputación Foral de Gipuzkoa y diversos ayuntamientos. He comisariado y producido proyectos culturales, además de impartir talleres colectivos donde el arte textil y los procesos simbólicos activan la dimensión reparadora del arte y fomentan la participación comunitaria.
Otro pilar de mi práctica es la defensa de los derechos humanos, con especial atención a la representación de lo femenino y a las resistencias frente a la violencia y la exclusión. Mis proyectos buscan activar la dimensión crítica del arte, generando espacios donde la experiencia estética dialogue con lo social y lo político.
Mi obra se ha mostrado en exposiciones individuales y colectivas en el País Vasco, Navarra, Madrid, Baqueira, París, Gijón, Ibiza y el País Vasco francés. He recibido reconocimientos como el I Premio del XXX Certamen Artístico Adour-Bidasoa (2021) con la obra Blood, perteneciente al proyecto #29díasdeprohibiciones, concebido para visibilizar las restricciones impuestas a las mujeres afganas bajo el régimen talibán.
Entiendo mi práctica como un proceso vivo y en permanente evolución, en el que la obra funciona como un espacio de tránsito entre lo heredado y lo transformable. Mi trabajo no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir experiencias desde las que repensar la relación entre memoria, símbolo y conciencia colectiva.

La obra se construye desde una práctica material y procesual en la que cada pieza responde a una decisión situada. Los lenguajes —arte textil, instalación, escultura, pintura y dispositivos híbridos— no operan como categorías formales, sino como herramientas activadas en función de la investigación y del contexto en el que la obra se inscribe.
La materia no es aquí un soporte pasivo, sino un campo de fricción donde se condensan tiempo, gesto y memoria física. Las piezas se presentan como configuraciones abiertas que no ilustran un relato previo, sino que generan un espacio de experiencia directa, donde lo visible y lo latente coexisten sin jerarquía.

PROYECTOS
Desarrollo mis proyectos como investigaciones artísticas situadas que se desarrollan en diálogo con contextos específicos, territorios y comunidades. Cada proyecto parte de una pregunta inicial y se articula a través de procesos de producción, mediación y exhibición que entienden la obra como una experiencia activa y contextual.
A lo largo de mi trayectoria he desarrollado proyectos de autor y propuestas colaborativas en colaboración con instituciones públicas, museos y centros culturales —entre ellos el Gobierno Vasco, Gogora, diversas diputaciones forales y ayuntamientos— integrando creación artística, mediación cultural y trabajo con públicos diversos.
Mi práctica proyectual se materializa en instalaciones, acciones y dispositivos de creación colectiva, manteniendo un equilibrio entre rigor conceptual, coherencia formal y una atención consciente al contexto en el que cada proyecto se inscribe.
TALLERES
Planteo los talleres como espacios de creación, investigación y experiencia compartida, donde el arte se activa como herramienta de expresión, juego y transformación simbólica. Cada propuesta se adapta al contexto, al grupo y al territorio, entendiendo el proceso creativo como un lugar seguro desde el que explorar emociones, miedos, memorias y deseos.
He desarrollado talleres en contextos educativos, culturales y comunitarios, trabajando con infancia, mujeres y colectivos diversos, en colaboración con instituciones y proyectos como Ipuzkoa y ayuntamientos como el de Altzo. A través del arte textil, el cuerpo y la acción simbólica, los talleres generan experiencias colectivas que culminan en obras compartidas, como murales o tapices, donde lo individual se entrelaza en una narrativa común.
Esta línea de trabajo constituye un eje propio y expandible, pensado para desarrollarse en museos, centros culturales, programas educativos y proyectos de mediación artística.


























